El profesor de yoga se adapta a todos los niveles, desde principiante hasta experto; transmite las claves que permiten a cada uno acercarse a su propio camino, así podemos evolucionar según nuestras necesidades. Tiene un dominio de su cuerpo excepcional.
El lugar de estancia es auténtico, con un servicio y una acogida típicamente tailandeses: la comida es excelente, preparada por la ''mamá'' y el anfitrión, que tiene mucho humor y mucha delicadeza, siempre ahí para servir de enlace con todo lo que necesitamos: taxi, cerveza, papel higiénico lol, un aire de guitarra...¡La piscina natural frente al bosque y la montaña es genial!
Un guía local francés también está allí para organizar las distintas excursiones de descubrimiento de Tailandia: senderismo, playa, visita a un templo, masajes, siempre presente para explicar la cultura tailandesa; también sirve de enlace para armonizar la organización lo mejor posible con los deseos de cada uno.
La estancia es completa, entre yoga y descubrimiento, el ritmo es intenso, ¡no hay tiempo para aburrirse! El grupo de 10 personas era variado y simpático, con muy buen ambiente. Los organizadores de este curso son muy atentos.
Lo recomiendo porque he aprendido a escucharme cada vez mejor, a confiar en mí misma y muchas otras cosas maravillosas :-)) ¡Namaste! Astrid